Aviso legal: Este artículo tiene fines exclusivamente educativos y no sustituye el asesoramiento médico personalizado, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado sobre su situación particular.
Si sigues encontrándote mal semanas después de haber tenido COVID-19, no estás solo, y no te lo estás imaginando. Muchas personas describen síntomas persistentes y variables que no se ajustan a una simple «recuperación lenta», y los patrones observados a lo largo del tiempo suelen revelarnos más que cualquier síntoma o resultado de prueba por sí solo.
¿Qué es el «covid prolongado»?
El «COVID prolongado», también denominado «síndrome pos-COVID-19», describe un conjunto de síntomas que persisten o reaparecen tras una infección por el SARS-CoV-2 y que no pueden explicarse por otro diagnóstico. La definición de la OMS señala que los síntomas suelen aparecer en los tres meses siguientes a la infección inicial y pueden durar al menos dos meses, mientras que el NHS describe los «efectos a largo plazo de la COVID-19» como síntomas que persisten más allá de las cuatro semanas.
Estos síntomas pos-COVID pueden aparecer tanto tras un COVID leve como grave, incluidos los casos que nunca requirieron atención hospitalaria. A menudo, las personas pasan de una fase de infección aguda (los primeros días o semanas de fiebre, tos y pruebas positivas) a una fase de «recuperación» más prolongada, en la que pueden aparecer síntomas nuevos o persistentes de COVID a largo plazo.
¿Cuándo suelen aparecer los síntomas del «covid prolongado»?
La gente suele preguntarse: «¿Tengo COVID prolongado?», sobre todo cuando se da cuenta de que la recuperación no avanza como esperaba. Algunos de los síntomas que observamos con frecuencia son:
- Síntomas que nunca desaparecen por completo tras la infección inicial y que simplemente persisten más allá de las 4 a 12 semanas.
- Los síntomas parecen mejorar, pero semanas más tarde aparecen nuevos problemas, como fatiga, confusión mental o palpitaciones.
- Síntomas que aparecen y desaparecen, con periodos en los que uno se siente casi normal seguidos de recaídas o «brotes».
Estos síntomas fluctuantes y persistentes son un componente reconocido del síndrome posviral en el contexto de la COVID-19.
Por qué pueden aparecer síntomas tardíos
Las investigaciones sugieren que los síntomas pos-COVID tardíos o persistentes podrían estar relacionados con una activación inmunitaria continua, una inflamación de bajo grado y cambios en el sistema nervioso autónomo, más que con una infección aguda activa. Diversos estudios han descrito anomalías en los vasos sanguíneos pequeños y en la coagulación, junto con una desregulación inmunitaria, lo que puede reducir el suministro de oxígeno a los tejidos y contribuir a la fatiga, la dificultad para respirar y los problemas cognitivos.
Si te interesa conocer los fundamentos biológicos, hemos elaborado una guía que analiza estos procesos con mayor detalle, incluyendo microclots el desequilibrio inmunológico.
Síntomas habituales del «COVID prolongado»
Los síntomas más frecuentes
Los síntomas del COVID prolongado pueden variar de una persona a otra, aunque el NHS y las directrices internacionales señalan de forma sistemática varios patrones:
- Fatiga que no mejora con el descanso y que limita tus actividades cotidianas normales. A menudo, esta sensación parece desproporcionada en relación con el esfuerzo realizado.
- Confusión mental: problemas de memoria, concentración o dificultad para encontrar las palabras adecuadas que hacen que trabajar o estudiar resulte más difícil que antes.
- Dificultad para respirar, sobre todo al realizar esfuerzos, o sentirte más «sin aliento» al subir escaleras o caminar de lo que solías.
- Molestias en el pecho o palpitaciones (latidos cardíacos acelerados, fuertes o irregulares) sin que se haya establecido aún un diagnóstico cardíaco claro.
- Dolores musculares o articulares, dolores de cabeza o molestias generales que persisten más allá del periodo habitual de recuperación.
Estos síntomas de la COVID-19 de larga duración pueden variar desde leves hasta incapacitantes, y pueden cambiar con el tiempo en lugar de mantenerse iguales cada día. Para obtener una visión general más amplia de los grupos de síntomas y los aspectos biológicos, puedes leer nuestra guía«Tratamiento y síntomas de la COVID-19 de larga duración».
Señales menos evidentes, pero que suelen pasarse por alto
Algunos síntomas del COVID prolongado son fáciles de pasar por alto o de atribuir erróneamente al «simple estrés» o al «proceso de envejecimiento»:
- El empeoramiento de los síntomas tras el esfuerzo, también conocido como malestar post-esfuerzo o PEM. Esto puede provocar un recrudecimiento de los síntomas entre horas y días después de un esfuerzo físico o mental, en lugar de de forma inmediata.
- Mareos al ponerse de pie, sensación de desmayo o taquicardia al estar de pie, lo que puede estar relacionado con intolerancia ortostática, formas de disautonomía o síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS).
- Intolerancia al calor: sentirse mucho peor cuando hace calor o después de una ducha caliente.
- Problemas de sueño, como el sueño fragmentado, la aparición reciente de insomnio o un sueño que no resulta reparador a pesar de pasar el tiempo suficiente en la cama.
- Sensaciones físicas similares a la ansiedad, como palpitaciones, dificultad para respirar o temblores, que pueden deberse a alteraciones del sistema nervioso autónomo más que a causas puramente psicológicas.
No todas las personas con «covid prolongado» presentan todos estos síntomas, y es más importante identificar el patrón general que marcar todas las casillas.
Patrones de síntomas a tener en cuenta
El cansancio diario provocado por una semana ajetreada suele desaparecer tras una buena noche de sueño y no afecta de manera significativa a tus funciones básicas.
Entre los signos que apuntan más a síntomas de COVID prolongado se incluyen:
- Los síntomas empeoran de forma sistemática tras un esfuerzo físico o mental, incluso tras tareas sencillas como ir de compras, leer o responder a correos electrónicos (malestar post-esfuerzo).
- «Días buenos» seguidos de bajones en los que te sientes mucho peor durante horas o días después.
- Se ven afectados varios sistemas a la vez; por ejemplo, fatiga, confusión mental, trastornos del sueño, palpitaciones y alteraciones intestinales, en lugar de un único síntoma aislado.
Los médicos suelen describir esto como una alteración sistémica o funcional que afecta a la capacidad de recuperación de todo el organismo, en lugar de un simple problema local.
Por qué unas «pruebas normales» no siempre significan que no haya ningún problema
Muchas personas con síntomas pos-COVID presentan resultados normales en los análisis de sangre rutinarios, las radiografías de tórax o los electrocardiogramas básicos. Esto no significa que tus síntomas sean imaginarios; simplemente refleja que las pruebas estándar están diseñadas para detectar daños graves en los órganos, no disfunciones posvirales o autonómicas sutiles.
Las investigaciones actuales indican que el COVID prolongado puede implicar cambios a nivel microvascular, inmunológico y del sistema nervioso que no se detectan en los análisis de laboratorio habituales. Nuestro artículo «Por qué el COVID prolongado debería tratarse como una enfermedad crónica» analiza por qué una visión funcional y a largo plazo de la recuperación suele ser más útil que esperar resultados rápidos que den «luz verde».
¿Es «covid prolongado» o algo más?
Enfermedades cuyos síntomas pueden solaparse
Hay otras afecciones médicas que pueden imitar los síntomas del COVID prolongado o solaparse con ellos:
- La anemia, que puede provocar fatiga, dificultad para respirar y palpitaciones
- Trastornos tiroideos que pueden alterar los niveles de energía, la frecuencia cardíaca, el peso y el estado de ánimo.
- Los trastornos de ansiedad o depresión, que pueden provocar insomnio, palpitaciones y confusión mental, a veces se combinan con síntomas del sistema autónomo.
- La fatiga posviral o el síndrome posviral derivados de otras infecciones, como la mononucleosis infecciosa, pueden presentar un cuadro clínico similar.
Dado que estas afecciones pueden coexistir con secuelas de la COVID-19, es importante realizar una evaluación minuciosa en lugar de dar por sentado que todo se debe al «COVID prolongado».
Por qué sigue siendo importante realizar una evaluación adecuada
La autoevaluación puede ser un primer paso útil, pero no constituye un diagnóstico.
Una evaluación médica exhaustiva permite a tu médico:
- Descarta causas tratables como la anemia, las enfermedades tiroideas o los problemas cardíacos.
- Lleve un registro oficial de la evolución y las repercusiones de los síntomas persistentes a lo largo del tiempo.
- Decida si es conveniente derivar al paciente a una clínica especializada en COVID prolongado, a un servicio de rehabilitación o a un especialista.
Nuestro equipo de The Apheresis Centre colabora a menudo con médicos locales y servicios especializados en COVID prolongado, basándose en estas evaluaciones iniciales en lugar de sustituirlas.
Cuándo acudir al médico
Pide cita con el médico de cabecera si:
Por lo general, deberías concertar una cita con el médico de cabecera para un asunto no urgente si:
- Los síntomas persisten durante más de 4 a 8 semanas después de la infección inicial por COVID-19, sobre todo si no mejoran progresivamente.
- Tu vida cotidiana, tu trabajo, tus estudios o tus responsabilidades familiares se ven afectados por la fatiga, la confusión mental, la dificultad para respirar u otros síntomas persistentes.
- Los síntomas empeoran en lugar de estabilizarse o mejorar con el tiempo, o siguen apareciendo nuevos síntomas.
Si existe en tu zona, tu médico podría derivarte a un servicio de evaluación o rehabilitación pos-COVID para que recibas una atención más especializada.
Acude a urgencias si tienes:
Algunos síntomas requieren atención médica el mismo día o atención de urgencia, y estos son:
- Dolor de pecho nuevo o que empeora, especialmente si se siente como una opresión o pesadez, o si va acompañado de sudoración, náuseas o dolor que se irradia al brazo o la mandíbula.
- Dificultad respiratoria grave, incluida la dificultad para hablar con frases completas o un empeoramiento repentino de los síntomas respiratorios ya existentes.
- Desmayos, un colapso repentino o la sensación de que te vas a desmayar al estar de pie, que no mejoran rápidamente.
- Nuevos síntomas neurológicos, como debilidad repentina, dificultad para hablar, caída de la cara o convulsiones.
Si tiene alguna duda, siga las indicaciones de los servicios de emergencia locales (por ejemplo, el NHS 111, los servicios de urgencias o los servicios de ambulancia de su región).
Cómo prepararse para su cita por «covid prolongado»
Tomar notas antes de la consulta puede resultar beneficioso tanto para usted como para su médico, ya que así podrán aprovechar al máximo el tiempo que pasen juntos.
A muchos pacientes les resulta útil traer:
- Cronología de los síntomas: cuándo comenzaron tus síntomas agudos de COVID, cuándo diste positivo y cómo han evolucionado los síntomas desde entonces.
- Una lista de factores desencadenantes: actividad física, calor, estrés, ciclos menstruales, cambios en los hábitos de sueño y cualquier cosa que empeore o mejore tus síntomas de forma sistemática.
- Una breve descripción del impacto funcional: lo que puedes hacer en un día bueno frente a lo que puedes hacer en un día malo (trabajo, tareas domésticas, vida social, ejercicio).
- Fechas anteriores relacionadas con la COVID, resultados de pruebas y cualquier carta del hospital o de las clínicas relacionada con tu infección o seguimiento.
Nuestros recursos completos sobre el tratamiento del Covid prolongado también recogen preguntas que quizá desee plantear sobre las pruebas diagnósticas y las opciones de rehabilitación.
Preguntas frecuentes sobre los síntomas del COVID prolongado
¿Puede aparecer el «covid prolongado» meses después de la infección?
Los síntomas suelen aparecer durante la infección aguda o en las semanas posteriores a esta, pero algunas personas refieren la aparición de signos nuevos o reconocibles de COVID prolongado varios meses después, siempre dentro del amplio margen de tiempo que establece la definición de la OMS.
¿Se puede padecer «COVID prolongado» tras haber tenido un caso leve de COVID?
Sí, muchas personas con secuelas de la COVID-19 nunca llegaron a ser hospitalizadas y, en un principio, parecían tener una infección leve.
¿Cuánto tiempo suelen durar los síntomas del «covid prolongado»?
La duración varía: algunas personas mejoran en unos pocos meses, mientras que otras refieren síntomas persistentes o fluctuantes que se prolongan más allá de los 12 meses. Es importante realizar un seguimiento médico continuo para que tu plan de tratamiento pueda adaptarse a tus síntomas a lo largo del tiempo.
¿Pueden los niños y los adultos jóvenes contraer el «COVID prolongado»?
Se han diagnosticado casos de «covid prolongado» en niños, adolescentes y adultos jóvenes, aunque los patrones y la prevalencia varían según el grupo de edad. Es fundamental realizar una evaluación pediátrica cuando los síntomas afectan a la escolarización o al desarrollo.
¿Es la ansiedad la que provoca los síntomas del «covid prolongado», o es al revés?
Tanto la ansiedad como el bajo estado de ánimo pueden derivarse de vivir con síntomas impredecibles e incapacitantes, y también pueden intensificar sensaciones físicas como las palpitaciones o la dificultad para respirar. Sin embargo, los datos actuales indican que el síndrome pos-COVID-19 implica cambios biológicos que van más allá de la mera salud mental, por lo que tanto los aspectos físicos como los psicológicos merecen atención.
Si reconoces estos síntomas del COVID prolongado y tu vida cotidiana se ve limitada por síntomas pos-COVID persistentes o intermitentes, habla con tu médico de cabecera o servicio local de COVID prolongado es un paso importante para seguir adelante.
Autor / Nota de revisión médica
Escrito por Andrew Smith, especialista en el tratamiento de enfermedades crónicas complejas y afecciones posvirales. Revisado por la Dra. Inbar Tofan, directora médica de The Apheresis Centre (Chipre), con más de 10 años de experiencia en medicina interna, aféresis terapéutica y atención de enfermedades crónicas complejas.
Referencias principales
– Healthdirect Australia. COVID prolongado. (https://www.healthdirect.gov.au/long-covid)
– Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI). Artículo de investigación revisado por pares sobre el COVID prolongado. (https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11605154/)
– Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (NICE). Manejo de los efectos a largo plazo de la COVID-19 (NG188). (https://www.nice.org.uk/guidance/ng188)
– NHS Cheshire y Merseyside. COVID prolongado.
(https://www.cheshireandmerseyside.nhs.uk/your-health/helping-you-stay-well/long-covid/)
– NHS. COVID prolongado. (https://www.nhs.uk/conditions/long-covid/)
– Consejo de Atención Integrada del NHS del Noreste de Londres. Efectos a largo plazo de la COVID-19 (COVID prolongado). (https://northeastlondon.icb.nhs.uk/health-advice/long-term-effects-of-covid-19-long-covid/)
– NSW Health. COVID prolongado: hoja informativa. (https://www.health.nsw.gov.au/Infectious/factsheets/Factsheets/long-covid-english.pdf) – Noticias de las Naciones Unidas. La OMS insta a tomar medidas contra el COVID prolongado. (https://news.un.org/en/story/2021/10/1102562)


