
Tratamiento de la fibromialgia en el Centro de Aféresis
Apoyo personalizado para tu proceso con la fibromialgia
La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor generalizado, agotamiento y un conjunto de otros síntomas que pueden hacer que la vida cotidiana se perciba como una cuesta arriba sin fin. Se trata de una enfermedad compleja que afecta a múltiples sistemas y que, con frecuencia, se solapa con otras enfermedades crónicas, lo que suele explicar por qué resulta tan difícil de diagnosticar y de tratar con un único enfoque.
Al tratarse de una enfermedad a menudo mal entendida y con frecuencia mal diagnosticada, el tratamiento adecuado comienza con una evaluación exhaustiva, en lugar de recurrir a una receta genérica. Por eso, en nuestra clínica abordamos la fibromialgia mediante una evaluación minuciosa e individualizada. Los resultados varían en función de la gravedad, la duración y los factores subyacentes, pero elegir el Centro de Aféresis significa trabajar con un equipo con experiencia en el tratamiento de la fibromialgia, así como de las afecciones crónicas, postinfecciosas e inflamatorias que tan a menudo la acompañan.
Ofrecemos un tratamiento para la fibromialgia que hace especial hincapié en:
- Reducir el dolor y la carga de los síntomas
- Mejora de la energía y la capacidad funcional
- Abordar los factores inflamatorios y neuroinmunológicos subyacentes, y no solo la señal de dolor

¿Qué es la fibromialgia?
La fibromialgia (también conocida como síndrome de fibromialgia o SFM) es una enfermedad crónica caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga extrema y una mayor sensibilidad al dolor en todo el cuerpo. Se cree que está relacionada con cambios en la forma en que el sistema nervioso central procesa las señales de dolor. Este fenómeno se conoce como sensibilización central. Consiste básicamente en que el sistema nervioso «suba el volumen» del dolor y de los estímulos sensoriales, incluso sin que haya una lesión o un desencadenante evidentes.
La fibromialgia es una enfermedad real y es más frecuente de lo que mucha gente cree. Algunas estimaciones indican que afecta, en mayor o menor medida, a aproximadamente 1 de cada 20 personas, y es considerablemente más frecuente en mujeres que en hombres, apareciendo normalmente entre los 25 y los 55 años (aunque puede manifestarse a cualquier edad).
Síntomas de la fibromialgia
Los síntomas varían de una persona a otra y pueden aparecer de forma impredecible, pero los más habituales son:
- Dolor generalizado y sensibilidad, que a menudo se describen en términos de puntos de dolor específicos repartidos por todo el cuerpo
- Mayor sensibilidad al dolor (alodinia o dolor provocado por estímulos que normalmente no deberían causar dolor)
- Fatiga persistente, incluso después de haber dormido toda la noche
- Rigidez muscular, sobre todo por la mañana
- Trastornos del sueño, dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormido
- «Niebla fibromiálgica»: problemas para concentrarse, recordar o pensar con claridad
- Dolores de cabeza y migrañas
- Síntomas digestivos similares a los del síndrome del intestino irritable (SII), como hinchazón y dolor de estómago
- Cambios de estado de ánimo: desánimo, ansiedad o frustración relacionadas con la imprevisibilidad de los síntomas
Los síntomas de la fibromialgia en las mujeres también pueden incluir un aumento del dolor menstrual y brotes de síntomas relacionados con los cambios hormonales. Actualmente no existe ninguna prueba de laboratorio específica para diagnosticar la fibromialgia.
El diagnóstico suele establecerse descartando otras enfermedades y evaluando el patrón y la duración de los síntomas. Esta es una de las razones por las que, con tanta frecuencia, pasa desapercibido, se resta importancia o se diagnostica erróneamente durante años antes de que se le ponga un nombre.
¿Qué relación existe entre la fibromialgia y el «covid prolongado», el síndrome de fatiga crónica, la enfermedad de Lyme y el síndrome del intestino irritable?
La fibromialgia rara vez se da de forma aislada. Cada vez más, las investigaciones apuntan a que la fibromialgia, el «COVID prolongado», la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), la enfermedad de Lyme y el síndrome del intestino irritable (SII) son afecciones que se sitúan en un mismo espectro.
Se solapan en cuanto a los síntomas, a los procesos biológicos que parecen provocarlos y, a menudo, en los pacientes a los que se les diagnostica más de una a la vez.
Entre las principales relaciones que han identificado los investigadores se encuentran las siguientes:
- Factores desencadenantes posinfecciosos. La fibromialgia puede aparecer o agravarse tras una infección viral, bacteriana o parasitaria.
- Sensibilización central compartida. Los estudios sugieren que la COVID-19 podría contribuir a la aparición o al empeoramiento de los síntomas de la fibromialgia a través de la sensibilización central (un proceso en el que el sistema nervioso central se vuelve hipersensible al dolor y a las señales sensoriales). Se cree que este mismo mecanismo subyace a gran parte del dolor que se experimenta en el síndrome de fatiga crónica (SFC) y el síndrome del intestino irritable (SII).
- Vías inflamatorias que se solapan. Se ha observado que los marcadores inflamatorios, como la IL-6 y el TNF-α, presentan niveles elevados tanto en pacientes con fibromialgia como en aquellos con «COVID prolongado», lo que apunta a procesos inflamatorios comunes y tratables, en lugar de a enfermedades totalmente distintas.
- Solapamiento clínico en la práctica. Un número cada vez mayor de estudios demuestra que una proporción significativa de pacientes con «COVID prolongado» cumple los criterios de estas enfermedades que se solapan, con una evolución clínica similar en todas ellas, y el «COVID prolongado», al igual que el síndrome de fatiga crónica (SFC), la fibromialgia y el síndrome del intestino irritable (SII), se entiende cada vez más como una enfermedad neuroinmunológica que afecta tanto al organismo como al sistema nervioso.
En la práctica, esto significa que muchos de nuestros pacientes acuden a la consulta con más de un diagnóstico en su historial: fibromialgia junto con «COVID prolongado», EM/SFC, enfermedad de Lyme crónica, síndrome del intestino irritable o MCAS.
En lugar de tratar cada síntoma por separado, analizamos los factores subyacentes (inflamación, microcirculación, desregulación inmunitaria, disfunción autonómica) que los relacionan entre sí y elaboramos un plan de tratamiento coherente basado en tu fisiología real.
Nuestro enfoque para el tratamiento de la fibromialgia
Nuestro enfoque para el tratamiento de la fibromialgia
Al tratarse de una afección multisistémica con causas subyacentes que varían de un paciente a otro, nuestra evaluación inicial suele centrarse en:
- Tu historial médico detallado
- Un análisis de los síntomas y los patrones de dolor
- Cronología de la aparición de los síntomas, incluyendo cualquier infección previa (COVID-19, enfermedad de Lyme, VEB, etc.)
- Calidad del sueño
- Síntomas autonómicos
- Problemas cognitivos («niebla fibromiálgica»)
- Resistencia física y síntomas posteriores al esfuerzo
- Repercusión funcional general en la vida cotidiana
Pruebas diagnósticas adicionales
Dado que la fibromialgia suele solaparse con otras enfermedades crónicas, llevamos a cabo un proceso de diagnóstico estructurado para identificar los factores que contribuyen a ella y descartar o confirmar las enfermedades con las que se solapa.
Nuestro análisis busca patrones en:
- Inflamación crónica y desregulación inmunitaria
- Alteraciones de la microcirculación y problemas en el suministro de oxígeno
- Disfunción autonómica (síntomas similares al síndrome de taquicardia ortostática postural)
- Disfunción mitocondrial y metabólica
- Estado hormonal
- Las deficiencias nutricionales y la salud intestinal
- Carga tóxica
- MCAS / sensibilidad relacionada con la histamina
- Factores desencadenantes posvirales o postinfecciosos (COVID prolongado, enfermedad de Lyme, VEB)
Con cada paciente, comenzamos el tratamiento de forma individualizada, revisando detalladamente su historial médico y los análisis de laboratorio disponibles, y realizando posteriormente pruebas diagnósticas adicionales cuando estén clínicamente indicadas.

Nuestro enfoque terapéutico: el modelo de terapia combinada
Seguimos un enfoque de terapia combinada, adaptado a tu cuadro clínico específico. No tratamos la fibromialgia como un simple dolor. Abordamos los factores biológicos subyacentes que mantienen el ciclo de dolor y fatiga.
Los planes de tratamiento pueden incluir una combinación de:
| Terapia | Purificación de la sangre | Hipertermia corporal total (cuando sea adecuado) | Protocolos nutracéuticos (Molecusan) | Nutrición clínica y asesoramiento en salud | Adicional (dependiendo del caso) |
| Área principal de interés | H.E.L.P. mejora el flujo sanguíneo y reduce la carga inflamatoria.INUSpheresis®: eliminación selectiva de mediadores inflamatorios, toxinas y complejos inmunes | Favorece la modulación inmunitaria y la respuesta sistémica | Apoyo mitocondrial; estrategias antiinflamatorias; modulación intestinal e inmunológica | Asistencia personalizada basada en la tolerancia y el metabolismo | Apoyo específico para el MCAS;tratamientos intravenosos; neuromodulación (rTMS, etc.) |
Tu viaje empieza aquí
Tu experiencia como paciente con nosotros incluye:
- Una consulta inicial exhaustiva y una revisión médica
- Pruebas diagnósticas adaptadas a tu caso concreto
- Interpretación de los resultados y estrategia terapéutica personalizada
- Un programa terapéutico estructurado con un seguimiento periódico
- Evaluaciones de seguimiento para valorar la respuesta y ajustar el tratamiento, según sea necesario
Paso 1: Una consulta gratuita de entre 25 y 30 minutos para evaluar la idoneidad.
Paso 2: Una consulta médica de pago (con una evaluación detallada, si es necesario).
Paso 3: Tu primera consulta presencial a tu llegada a Chipre, donde te realizarán una evaluación médica y se confirmará el protocolo.
Paso 4: La fase de tratamiento, que suele durar entre 5 y 6 semanas, con dos sesiones por semana.
Paso 5: Seguimiento y ajustes, con una frecuencia adaptada a tu tolerancia.
Preguntas frecuentes
Sí. La fibromialgia es una enfermedad reconocida que implica cambios reales en la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor. Sin embargo, no es «algo que está en tu cabeza», ya que no existe una prueba diagnóstica específica; históricamente se ha menospreciado o se ha diagnosticado erróneamente, lo que explica en parte por qué tantos pacientes pasan años buscando respuestas.
La causa exacta no se conoce del todo, pero se cree que interviene una combinación de predisposición genética, alteraciones en el procesamiento del dolor en el sistema nervioso central y un factor desencadenante (normalmente una lesión física, estrés emocional o una infección). Esto explica en parte por qué la fibromialgia suele aparecer junto con afecciones postinfecciosas como el «COVID prolongado» o la enfermedad de Lyme.
Parece que existe un componente genético. La fibromialgia es más frecuente en personas que tienen un familiar cercano que padece esta enfermedad. Sin embargo, la genética por sí sola no explica todos los casos. Los factores desencadenantes ambientales e infecciosos también desempeñan un papel importante.
La fibromialgia no se clasifica como una enfermedad autoinmune tradicional, ya que no implica que el sistema inmunitario ataque los propios tejidos del organismo, como ocurre en afecciones como la artritis reumatoide. Sin embargo, cada vez son más los estudios que apuntan a que la desregulación inmunitaria y la inflamación de bajo grado desempeñan un papel importante en muchos pacientes, lo que explica en parte por qué evaluamos los marcadores inmunitarios e inflamatorios como parte de nuestro proceso de diagnóstico.
No existe ningún análisis de sangre ni prueba de imagen que confirme la fibromialgia. El diagnóstico se basa normalmente en el patrón, la extensión y la duración de los síntomas, además de descartar otras afecciones que pueden presentar un cuadro similar, como las enfermedades autoinmunes, los trastornos tiroideos, el síndrome de fatiga crónica (SFC) y la enfermedad de Lyme. Por eso es tan importante realizar un estudio diagnóstico exhaustivo.
La mayoría de las personas describen un dolor sordo, profundo y constante que se extiende por varias zonas del cuerpo, a menudo acompañado de rigidez, agotamiento y una mayor sensibilidad, hasta el punto de que incluso una ligera presión o sensaciones cotidianas pueden resultar dolorosas. Muchas también describen la «niebla fibromiálgica» o una confusión mental que dificulta la concentración y la memoria.
Entre los factores desencadenantes más comunes se encuentran el esfuerzo físico excesivo, la falta de sueño, el estrés, las infecciones, los cambios climáticos y las alteraciones hormonales. Los brotes pueden variar considerablemente en intensidad y duración de una persona a otra.
Actualmente no existe una cura definitiva, pero los síntomas pueden mejorar significativamente con la combinación adecuada de estrategias terapéuticas, y algunas personas experimentan largos periodos de remisión. Nuestro enfoque se centra en abordar los factores subyacentes para reducir la carga de los síntomas y mejorar el funcionamiento diario, en lugar de limitarse a tratar el dolor de forma aislada.
En el Reino Unido, la fibromialgia puede reconocerse como una discapacidad cuando limita de forma significativa la capacidad de una persona para realizar sus actividades cotidianas normales, lo que puede afectar a su derecho a recibir prestaciones como el PIP. El reconocimiento depende de la gravedad y del impacto funcional de los síntomas, más que del diagnóstico en sí mismo, por lo que conviene consultar con un especialista o un asesor en prestaciones sobre tu situación particular.
Sí, aunque la fibromialgia es mucho más frecuente en las mujeres, los hombres también pueden padecerla y, de hecho, la padecen. A veces no se diagnostica con la suficiente frecuencia en los hombres porque los síntomas pueden manifestarse de forma ligeramente diferente y existe menos concienciación al respecto.
Estudios Científicos
- Mantle, D., Domingo, J. C., Golomb, B. A., Castro-Marrero, J. (2025). La enfermedad de la Guerra del Golfo, la fibromialgia, la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica y el COVID prolongado comparten síntomas comunes y mecanismos biológicos subyacentes: implicaciones para futuras estrategias terapéuticas. International Journal of Molecular Sciences, 26, artículo 9044. ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC12469932
- Komaroff, A. L., Bateman, L. (2024). Cómo entender el solapamiento entre el COVID prolongado, el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica, la fibromialgia y el síndrome del intestino irritable. ScienceDirect. sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0049017224000957
- Análisis de la base inflamatoria de la fibromialgia y el COVID prolongado: conclusiones de estudios en humanos y animales. (2025). Principles and Practice of Clinical Research, 11(1). journal.ppcr.org/index.php/ppcrjournal/article/view/358
- Davis, H.E., McCorkell, L., Vogel, J.M., Topol, E.J. (2023). COVID prolongado: principales conclusiones, mecanismos y recomendaciones. Nature Reviews Microbiology, 21(3), 133-146. doi.org/10.1038/s41579-022-00846-2

