Andy Williams dijo en 1963: «Es la época más maravillosa del año». Por desgracia, para quienes padecemos COVID prolongado, pasar estas fiestas puede parecer más bien un campo minado. Las tareas que antes disfrutábamos y dábamos por sentadas, como ir de compras, preparar comidas, reunirnos con amigos y familiares, e incluso envolver regalos, pueden parecer algunos de los días más difíciles de nuestra vida.
Si a eso le sumamos las presiones sociales que conllevan los cambios en la rutina y las expectativas, el estrés de las fiestas puede dispararse. Si estás lidiando con el COVID prolongado mientras intentas disfrutar de las fiestas, ¡recuerda que tu bienestar y tu energía siempre deben ser lo primero! El Centro de Aféresis ha elaborado una guía de supervivencia para las fiestas en caso de COVID prolongado con el fin de ayudarte a gestionar tu energía, mantener tu sistema nervioso relajado y encontrar un poco de equilibrio. Esperamos que nuestros consejos y estrategias te ayuden a sacar el máximo partido a las fiestas, incluso cuando te quedes sin fuerzas.
Comprender el estrés de las fiestas con el COVID prolongado
El estrés de las fiestas es algo habitual para muchas personas durante estas fechas, pero ¿y si a eso le sumamos el COVID prolongado? ¡La situación cambia por completo! Desde la fatiga hasta la confusión mental, pasando por esos molestos brotes de síntomas, hace que incluso las tareas cotidianas parezcan abrumadoras y muy difíciles de manejar. Es importante recordar que lo que para otros puede ser manejable o normal, como las reuniones familiares o las obligaciones sociales, puede convertirse rápidamente en una carga excesiva para ti y, muy probablemente, acabar en un brote de síntomas que requiera días de descanso hasta que recuperes tu estado normal.
Entender cómo el estrés de las fiestas interactúa con el COVID prolongado es la clave para que encuentres paz y felicidad durante esta época tan ajetreada. Está perfectamente bien aceptar que tus niveles de energía quizá ya no sean los de antes y que, a veces, decir «no» está perfectamente bien y no debes sentirte culpable por cuidar de ti mismo. A muchos de los que padecemos COVID prolongado nos resultan demasiado intensos ciertos sonidos o luces (los centros comerciales son una pesadilla). Incluso una breve conversación con un amigo al que no has visto en tiempo puede dejarte agotado, y eso es completamente normal. Ser capaz de reconocer y comprender tus niveles de energía y tus limitaciones en un día concreto no es un signo de debilidad, ¡es esencial para cuidarte!
Planificar para lograr el equilibrio
Una forma sencilla de tomar el control es planificar con antelación; esto realmente puede ayudarte a aliviar la presión cuando tienes que lidiar con el COVID prolongado durante las fiestas. Nuestra sugerencia es que empieces por hacer una lista de todas las cosas que sientes que tienes que hacer y que las distribuyas a lo largo del día, dejando tiempo para descansar entre ellas. El siguiente paso es establecer algunas prioridades centrándote en las tareas que realmente te aportan alegría o consuelo. No te sientas culpable por dejar de lado cualquier cosa que te parezca innecesaria o que sabes que te causará estrés, porque no lo necesitas en tu vida en este momento. Incluso hacer pequeños ajustes, como simplificar las comidas o delegar tareas a otros miembros de la familia, puede ayudarte mucho a conservar tu energía para que te quede suficiente para disfrutar también de las fiestas.
Es muy importante dosificar las fuerzas. Divide las tareas en pequeños pasos, descansa antes y después de cada una de ellas y resiste la tentación de hacerlo todo de golpe: eso puede esperar. No dudes en pedir ayuda a tus familiares o amigos para hacer recados, preparar comidas o encargarte de la decoración; contar con tu red de apoyo puede aliviarte mucho la carga.
¿Y celebrar las fiestas de forma discreta? ¡Eso también puede hacer maravillas! Piensa en visitas más breves o quizá en conectar virtualmente en lugar de en persona. Dejar que otra persona se encargue de algunas partes de la rutina festiva también es totalmente válido. Seguir rutinas básicas como mantenerse hidratado, vestirse con ropa cómoda y mantener el espacio ordenado puede crear un entorno propicio que ayude a minimizar el estrés innecesario.
Cómo manejar las situaciones sociales
Los eventos sociales pueden aumentar considerablemente el estrés de las fiestas cuando se padece COVID prolongado. Si asistir a un evento te resulta abrumador, intenta acudir solo a una parte o marcharte antes si lo necesitas. ¡Encontrar un rincón tranquilo donde recargar energías es otra opción estupenda! Establecer límites es muy importante; frases sencillas como «Esta temporada prefiero tomarme las cosas con calma» o «¡Gracias por invitarme! Voy a descansar, envíame muchas fotos o hazme una videollamada rápida» ayudan a comunicar lo que necesitas sin que resulte incómodo».
Es normal sentir la presión de personas que quizá no comprendan del todo los retos y las dificultades que supone vivir con el COVID prolongado, y seamos sinceros: resulta aún más agotador intentar justificarlo o explicárselo a esas personas. Recuerda que reducir las interacciones sociales no significa que te estés perdiendo la conexión con los demás; se trata simplemente de hacer lo que mejor te vaya en este momento.
Bienestar emocional
No olvidemos el impacto emocional que puede tener el estrés de las fiestas cuando se sufre de COVID prolongado. Sentimientos como la culpa, la frustración y el aislamiento son bastante normales cuando no puedes participar en las celebraciones tradicionales. Reconocer esos sentimientos sin juzgarte a ti mismo es un paso importante hacia adelante.
Incluso cuando tus niveles de energía están por los suelos, hay pequeñas estrategias que pueden ayudarte a controlar tus emociones. Cosas sencillas como:
- Cierra los ojos un momento.
- Respirar profundamente: respiración en caja.
- Ajusta tu postura para estar más cómodo.
- Incluso tumbarse un rato puede aportar algo de calma en medio del caos, sobre todo si se padece el síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS).
Celebra esos pequeños momentos de alegría: tal vez sea disfrutar de una bebida caliente o acurrucarse bajo una manta calentita mientras te empapas de la tranquilidad que te rodea. Ser consciente de estas pequeñas alegrías puede darte una sensación de control en medio de las limitaciones.
Creando momentos de alegría
¡La alegría no tiene por qué provenir de grandes gestos o actividades muy intensas! A veces, las experiencias más sencillas son las que nos aportan mayor paz.
Piensa en esos pequeños momentos que apenas requieren esfuerzo: encontrar un rincón acogedor donde relajarte, disfrutar de la luz natural que entra por la ventana o rememorar los bonitos recuerdos de las fiestas pasadas. Estos momentos sutiles pueden parecer insignificantes, pero realmente pueden ayudarte a sumergirte en el espíritu festivo sin abrumar tus sentidos.
También podrías crear una rutina sencilla que te aporte algo de tranquilidad en tu día a día durante las fiestas. Por ejemplo, prepararte esa bebida caliente que tanto te gusta o reservar momentos específicos solo para descansar también podría aportarte algo de estructura y equilibrio. Con el tiempo, estas pequeñas acciones pueden aliviar el estrés general de las fiestas relacionado con el COVID prolongado y hacer que todo te resulte más llevadero.
Consejos adicionales para planificar las vacaciones con tranquilidad
– Planifica con antelación: distribuye las tareas a lo largo de varios días en lugar de concentrarlo todo en un solo periodo agotador.
– Una sencilla lista de tareas puede ayudarte a llevar un control de lo que tienes que hacer sin agobiarte.
– Acepta la ayuda: delegar incluso las tareas más insignificantes te permite reservar energías para lo que realmente importa.
– Márcate objetivos realistas: es mejor rendir un poco menos que exigirte demasiado y correr el riesgo de sufrir una recaída.
– Sé amable contigo mismo: celebra esos pequeños logros, aunque solo sea por permitirte un rato de descanso.
Todas estas estrategias demuestran que las vacaciones no tienen por qué ser perfectas ni estar repletas de actividades para tener sentido. Mantener el equilibrio y dar prioridad a tu bienestar es, en sí mismo, una forma de cuidarte: favorece tanto tu salud física como tu estado emocional.
Claro, lidiar con el estrés de las fiestas cuando se padece COVID prolongado puede parecer complicado a primera vista, pero con una planificación cuidadosa y estrategias viables, ¡todavía hay tiempo para disfrutar de estas fiestas! Solo tienes que centrarte en dosificar tus energías, marcar límites cuando sea necesario y saborear esos momentos reconfortantes.
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